martes, 6 de julio de 2010

Amor utópico

Una timbrada, la llamo y quedamos en vernos. Rumbo hacia su casa, en el auto pienso en ella, en su rostro, en sus ojos, en sus labios, en su cuerpo, en sus caderas, su cintura y su hermoso cabello. Pienso en su forma de ser, renegona, enojona, mandona, extrovertida y algo locuaz. Sus alegrías y tristezas las asumo como mías.

Bajo del auto, me dirijo a su casa. Ella está afuera, esperándome, la miro a lo lejos y los 60 mil poros de cada mano empiezan a sudar, mi corazón se acelera levemente. Siento flotar, parece como si estuviese caminando sobre nubes. Sigo caminando, más cerca a ella, puedo ver su bella sonrisa, sus dientes blancos como la nieve. La miro y dentro de mí digo: “¡Qué hermosa!”.

Al fin llego hacia ella y me saluda con un beso en la mejilla. Mientras caminamos conversamos, me habla de sus firmezas e inseguridades, problemas y soluciones, alegrías y tristezas, planes y metas. Me dice que alguien le gusta, por dentro doy un ruego para que me diga: "Ese alguien eres tú", pero es en vano. Me comienza a hablar de él, empiezo a sentir un puñal atravesando todos mis sentimientos. Seguimos caminando, la observo y pienso en lo utópico que sería estar juntos. Ilusionado y destrozado, pero sin perder la mirada en ella para que no sospeche sobre lo que siento seguimos caminando, matando el tiempo.

Termina nuestra conversación o “la cita””, voy a dejarla a su casa, asegurándome que no le pase nada. Me abraza, cada caricia es mal interpretada por mí, me ilusiono. Gracias por hacer sentir esto, aunque tú no sientas los mismo. Espero algún día los tantos Te quiero funcionen y compartamos sentimientos. Espero algún día descifres cuando digo Te quiero, porque es más que eso.

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